Estrategias

Estrategias para manejar en familia una situación de discapacidad

  1. Aprender a empatizar (ponerse en el lugar del otro) con el dolor del que sufre, buscando distintas alternativas para ayudarlo a superar las secuelas que su enfermedad conlleva.
  2. Desarrollar la capacidad de poder expresar los sentimientos y pensamientos.
  3. Desarrollar una actitud responsable y comprometida con la salud y recuperación del paciente, teniendo en cuenta que son un sistema integrado, por lo tanto lo que afecte a un integrante afectaría a todo el grupo.
  4. Desarrollar  y fortalecer sus canales de comunicación, de tal modo que como grupo logren escuchar, acoger y responder tanto  a las inquietudes del paciente, así como del resto de los integrantes del grupo familiar.
  5. Se debe estar informado y ser capacitado en torno a las características de la enfermedad que presenta el familiar afectado, así como,  cuáles son sus responsabilidades y aporte en la rehabilitación de su pariente.
  6. Darse un tiempo para pensar en sí mismo, generar un espacio que permita a cada integrante vivir el cambio que se ha provocado en la familia y su propio duelo.

Recomendaciones en torno al manejo del paciente discapacitado

  1. Generar un clima de afecto y confianza.
  2. Respetar su propio tiempo para asumir las limitaciones y no romper en forma anticipada las defensas que ha desarrollado, buscando principalmente que sea la persona la que encuentre una estrategia para enfrentar y superar las limitaciones que le provocan su enfermedad.
  3. Intentar, dentro de lo posible, respetar su deseo de intimidad, el cual se ve fuertemente invadido por su condición de paciente.
  4. Evitar confrontarlo directamente con sus conflictos. Mostrar comprensión de manera que se facilite el mostrar su sentir.
  5. Establecer límites claros, realistas y, de cierta forma, flexibles  en el proceso de rehabilitación.
  6. Mantener actitud de comprensión empática. (capacidad de colocarse en el lugar del otro)
  7. Ofrecer aceptación y respeto incondicionales.
  8. Evitar sentimientos de lástima y compasión. Un discapacitado no necesita de estos sentimientos, ya que es igual que todos. Él requiere apoyo y comprensión.
  9. Desarrollar un “Escuchar Activo”. Aprender a conversar y escuchar.
  10. Saber reconocer los sentimientos y actitudes que el paciente presenta, lo que nos permitirá acercarnos y desarrollar lazos afectivos que darán mas confianza y seguridad a éste.

Si la actitud del cuidador o familiar es percibida como auténtica por el paciente, estaremos en mejores condiciones de ayudar, ya que se logrará un clima de confianza y apoyo.