Enfermería

El papel de la enfermería en el proceso de rehabilitación es de suma importancia, ya que básicamente implica desarrollar, en el paciente y su familia, conductas de AUTOCUIDADO, sin las cuales es imposible pensar que el proceso se lleve  a buen término.

Por su propio quehacer, es el personal de enfermería el que está más cercano al paciente, y con quien primero se establece un vínculo afectivo. Somos quienes primero conocemos de los éxitos y fracasos del proceso de rehabilitación; por lo cual, se requiere estar muy atento a todo lo que expresa, consciente e inconscientemente el paciente  y debemos saber comunicar esta información al resto del equipo de salud, para realizar las intervenciones necesarias, oportunamente.

El autocuidado permitirá evitar las principales complicaciones que  se  dan en el paciente discapacitado  físico, como las lesiones de piel vejiga neurogénica e intestino neurogénico. Debe ser preocupación de la Enfermera que  el paciente,  día a día, adquiera manejo de las técnicas para cuidar su piel, aprenda a evacuar su vejiga, a través del autocateterismo o cateterismo asistido, y tome conciencia de la importancia del vaciamiento intestinal. Además, es  a través de ella que el paciente conoce y maneja las técnicas de tratamiento de la disfunción eréctil, que alteran su sexualidad.

Pero, indudablemente, aunque se le enseñen correctamente todas las técnicas de prevención, y que el paciente sepa cuáles son y cómo se aplican, si no se logra desarrollar en él la conciencia de su responsabilidad, de que es él quien mejor puede cuidarse, el trabajo de la Enfermera no será efectivo.