Comunidad de Vida

Las personas con discapacidad, adultas y de escasos recursos, tienen mayores problemas para acceder a una solución habitacional, pues si desean postular, por ejemplo, a un subsidio habitacional, necesitan tener un ahorro previo; ahora, si logran este ahorro, deben demostrar una renta que les permita pagar el dividendo mensual, cosa muy difícil a corto plazo, ya que la mayoría cuenta sólo con una pensión asistencial inferior a lo requerido. Por otra parte, si la persona discapacitada quiere arrendar una casa o una simple pieza, debe enfrentar problemas de infraestructura como escalones en el acceso; ancho de puertas; tamaño del baño y adaptaciones necesarias; y espacio en todas las habitaciones para que una persona que se desplaza en silla de ruedas pueda hacer una vida lo más normal posible.